SI PERSIGUES EL SOL EN SU OCASO
siguiendo la puesta de sol.
Un cielo límpido tomaba colores.
Los rosa y azules,
la gama del fucsia, color que me atrae,
depurada y vivificada.
Miraba ese cielo,
quería tenerlo,
seguirlo e ir a su alcance.
Llegamos ya tarde,
pequeños reflejos, del astro escondido,
para nuestros aires.
El aire, el viento,
moviendo las nubes,
alargando las sombras.
Las formas tenían un otro alcance.
La naturaleza en su apogeo.
Momentos que me regala el viaje.
Mi mente recorre.
De pronto, un pensamiento:
"Unas veces soy luz y otras opaca."
Soy luz como el astro, energía.
Soy luz como la luna, reflejo.
Soy luz apagada o luz artificiada.
En amor y amistad luz potente si me enriquezco,
aunque a veces voy y vengo.
Los años que pasan me dejan las sombras.
Nuevas luces disipan su efecto.
Otro pensamiento como opuesto, en la alteridad,
es en ese momento la opacidad.
Insisto en ello, mi mente no quiere.
Me meto en la cama y vuelvo sobre ello.
No, que me quita el sueño.
Pospongo el deleite de recorrerlo.
Ahora, en este momento, recojo el recuerdo.
Me gusta cazar las cosas al vuelo.
Opacidad sería ofuscación, cerrazón, bloqueo.
No en este momento.
Este poema se relaciona con el post anterior.
Lo sentí latir a lo largo de ese viaje, camino de casa en el recorrido de Barcelona a Huesca.
Lo pensé en la noche y en la mañana, cuando me ví frente al teclado escribiendo un post para un blog que hoy he suprimido, lo escribí.
Hoy lo he retomado y mejorado en su forma y contenido.
La fotografía pertenece a un amanecer en esos días de verano en Huesca.

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